En constelaciones familiares hablamos de 3 tipos de consciencias, cada una de las cuales constituyen un campo espiritual mayor. Estas tres consciencias son: la personal, la colectiva/familiar y la espiritual. Para comprender cómo actúan las constelaciones es importante saber que, más allá de la conciencia personal, todos servimos a una conciencia familiar, que se manifiesta a través de impulsos inconscientes que pueden traer felicidad pero también desdicha, dolor y tragedias. Las constelaciones permiten sacar a la luz estas dinámicas, para poder resolverlas e, incluso, evitarlas.

Los 3 niveles de consciencia en Constelaciones: Un poco de historia…

Sólo brevemente mencionaremos, como hipótesis, el sustento antropológico de esta diferenciación en 3 niveles de consciencia que hacen las constelaciones:

Las tribus originarias, que agrupaban entre veinte y treinta miembros aproximadamente, eran sumamente ínter-dependientes y lo grupal tenía total predominancia sobre lo individual, todo se orientaba en función de la supervivencia y la continuidad del grupo. La pertenencia y la prioridad para los primeros o más antiguos eran reglas básicas, que no surgieron “racionalmente” sino por una conciencia colectiva.

Con el desarrollo del trueque y el comercio se generó una polarización entre la consciencia individual y grupal. A lo largo de esta evolución, las normas y leyes relativas a la conciencia colectiva fueron empujadas hacia el reino de lo inconsciente y ya no se expresarían directamente. De ese modo, la experiencia individual se hizo más importante que las necesidades del grupo.

Sin embargo, esta conciencia colectiva no debe olvidarse. De hecho, no puede ignorarse porque es la base de toda convivencia humana y siempre será así. No importa cuan ampliamente pueda desarrollar su tronco o extender sus ramas un árbol; sin sus raíces, morirá. En términos de relaciones humanas, esto no significa que debamos dudar del valor de la conciencia personal. Lo que sí significa, sin embargo, es que tenemos que ser conscientes de nuestras raíces de nuevo, y dejarnos llevar, nutrir y limitar por ellas. (Bert Hellinger. Fuente: Insconsfa)

Consciencia personal y consciencia familiar: El abordaje de las constelaciones

En las constelaciones familiares se revelan y experimentan las diferentes maneras en que la conciencia personal y la conciencia colectiva siguen actuando. El hecho de negar la conciencia colectiva tiene consecuencias dramáticas ya que aquí es donde, a pesar de nuestras buena voluntad, se originan probablemente la mayoría de enfermedades, de accidentes, de criminalidad y de suicidio. Todos estos son síntomas que indican la transgresión de los «órdenes» de la conciencia colectiva, a la vez que dan una idea de cómo pueden resolverse esas intrincaciones o disminuirse o, posiblemente, evitarse en el futuro.

Empecemos por lo más fácil de ver para nuestra cultura, que es el nivel personal (también llamado relacional). En este nivel es donde se manifiestan nuestros deseos e intenciones, por ejemplo, “Quiero mejorar la relación con mi madre“. En este plano hacemos distinciones entre lo que está bien de lo que está mal.  Sin embargo, en un nivel más profundo, nos encontramos con la consciencia familiar/vincular que, como ya explicamos, para las tribus originarias era la única existente.

En este nivel colectivo opera una especie de órgano interno que vela por la unión del grupo. Se trata de una consciencia arcaica, tribal, inherente a los mamíferos, que hace que como individuos nos entreguemos inconscientemente al destino familiar. Desde esta consciencia, nuestro anhelo primario es permanecer unidos a nuestra familia, imitando su destino, tomando como propios sus anhelos, sus luchas, sus reivindicaciones… incluso, la enfermedad, la desdicha, las ruinas económicas, etc. Nos sentimos “inocentes” cuando cumplimos con este destino familiar, aunque pueda ser trágico, y “culpables” cuando nos alejamos de ello. Es un impulso inconsciente el que me guía.

Este nivel es donde operan los llamados “Órdenes del amor” de Bert HellingerDesde aquí, actuamos por la memoria (en forma de impulsos, reflejos), no sólo de las experiencias de nuestros padres, sino también de las experiencias de nuestros antepasados.

En este sentido Hellinger dice que:

El vínculo que esta consciencia establece con un grupo es tan trascendental, que sentimos como reivindicación y obligación aquello que otros en este mismo grupo sufrieron o causaron y, en consecuencia, nos vemos implicados en (…) conflictos y consecuencias, en metas y desenlaces ajenos.

El nivel espiritual en constelaciones familiares

Sin embargo, en un nivel más profundo, y más allá de la consciencia personal y familiar, se mueve nuestro alma en un nivel espiritual.  El alma no nos pertenece, sino que nosotros estamos en un alma, participamos en ella. El alma no se rige por nuestros deseos, ni por nuestros temores, ni por nuestro destino familiar. Por definición no podemos entender al alma, porque está más allá de lo que podamos comprender desde nuestra consciencia. Todo lo que es, que desde nuestra razón o moral llamemos “bueno” o “malo”, o que nos produzca malestar o placer, encuentra un lugar adecuado en un alma mayor.  Si en nuestro interior tomamos esto, nos hacemos más amplios, nos conectamos con la vida y con nuestra vida, más allá de las condiciones en que ésta nos fue dada.

Como dice Hellinger: Si nos entregamos al alma, si confiamos en lo más profundo de nuestra alma, ella nos ayudará a crecer. 

Como verás, las constelaciones tienen un fundamento muy profundo. En este post quisimos tratar, de una forma relativamente sencilla, un par de conceptos básicos de las constelaciones, para comprender mejor cómo actúan y para qué sirven. Las Constelaciones Familiares nos dan una idea de lo que hay detrás de muchos destinos trágicos y permiten la posibilidad de un cambio beneficioso para todos nosotros.

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