Las constelaciones familiares no son un manual de instrucciones. Muchas personas que se acercan al mundo de las constelaciones familiares buscando, legítimamente, una serie de máximas a seguir, o consejos para su bienestar en forma de “tips”. Concretamente hablaremos aquí de las constelaciones familiares aplicadas a la salud, con síntomas y enfermedades. Preguntas como “¿qué significan las alergias?”, “cómo puedo curarme de mis jaquecas?”, “¿qué explicación tienen los problemas en la ciática?”, etc etc, suelen repetirse. La tentación de encontrar un “por qué” es muy grande.

Quien seguramente mejor sabe de las constelaciones familiares aplicadas a la salud, a enfermedades y síntomas, es Stephan Hausner. En una entrevista a Hausner publicada en su blog, dice:

“Creo que una enfermedad siempre tiene acontecimientos multifactoriales. Multifactorial significa que hay un componente físico, emocional y espiritual y probablemente también un componente familiar”.

¿Podemos pensar que, entonces, todas las personas que padecen jaquecas, o alergias, o un cáncer, tengan las mismas características físicas, emocionales, espirituales y familiares, como para ser llevadas a ese síntoma o enfermedad?, ¿podemos pensar que esas características se repiten como en serie, y que entonces podemos establecer una causa-efecto? La respuesta naturalmente es que NO. Aunque este NO sea relativo.

Quien mejor lo describe es Joan Garriga, en el prólogo que escribió para el libro de Stephan Hausner “Aunque me cueste la vida” de Plataforma editorial, donde dice que, si bien hay dinámicas que se repiten en algunas enfermedades, esto no es suficiente para hacer generalizaciones.

Este texto lo encontré en el muro del facebook de Joan Garriga y me resultó realmente inspirador:

Encontrar el camino de la salud es una filigrana única para cada persona. No hay invención ni resorte conceptual que domine, sino un dejarse impactar por la propia constelación que va revelando lo esencial para cada persona y cada proceso único. Hay experiencia y aprendizaje fresco con cada nueva constelación y con cada persona. Si es cierto que hay dinámicas que se repiten en algunas enfermedades, no es suficiente para hacer generalizaciones extremas. Tal vez ni siquiera sea deseable. Los que hurgan en los diccionarios sobre el sentido de la enfermedad, ¿no estarán buscando caminos fáciles para el consuelo de la mente pero con escaso potencial para la verdadera sanación?, ¿no intentan mantenerse infantiles? ¿no será que siguen evitando hacer luz sobre asuntos clave?, ¿de que sirve leer que cierta enfermedad, por ejemplo, se debe a un exceso de rabia acumulada, sea o no cierto, si luego uno no sabe bien qué hacer con ello? Siempre es más fácil saber o “creer saber”, que saber hacer o saber qué hacer y estimular procesos útiles. Siempre es más fácil atesorar explicaciones que generar soluciones. ¿No será que a demasiadas personas nos seducen y consuelan los porqués, aunque no nos lleven a ninguna parte? Conllevan menos riesgo. Ninguna explicación y teoría —por mucho poder que parezca conceder al terapeuta— puede equipararse al arremangarse la camisa, ponerse en faena y acompañar arduos procesos emocionales en los que nuestra alma tiembla. (Joan Garriga. Del prólogo del libro “Aunque me cueste la vida. Constelaciones sistémicas en casos de enfermedades y síntomas crónicos”, de Stephan Hausner, que acaba de publicar Plataforma editorial).

 

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