Las lealtades invisibles son un concepto acuñado por Boszormenyi-Nagy, y ayudan a comprender cómo funcionan los conflictos humanos desde las constelaciones familiares. Desde el modelo sistémico de constelaciones familiares, no hay “buenos” ni “malos”, sino hechos o eventos que, en medio de un conflicto cada “bando” comete desde un sentido de pertenencia y lealtad (inconsciente) a su sistema de origen. Dicho en otras palabras: Lo que una generación deja sin resolver, aparece con más fuerza en las generaciones siguientes.

Lealtades invisibles, constelaciones familiares y conflictos humanos

Las lealtades invisibles son como un “libro de cuentas” del dar y el tomar, construido implícitamente por cada grupo humano, ya sea una familia, una cultura o un país. Tiene una dimensión muy interesante para comprender los conflictos entre familias, o entre miembros de una misma familia, y sobre todo en el largo camino hacia su solución.

Las lealtades invisibles refieren a que existe una transmisión transgeneracional de los problemas familiares que pueden crean una cadena de destinos difíciles o trágicos: Lo que una generación deja sin resolver, será la siguiente la que, inocente e inconscientemente, trate de resolverlo. Los asuntos no resueltos de los sistemas familiares en generaciones anteriores y las injusticias cometidas dentro y fuera del sistema familiar pueden, inconscientemente, afectar la vida de las generaciones posteriores. Existirá una tendencia en la familia a querer resolver este conflicto.

Cuando somos leales a viejas “deudas” del sistema familiar, se refuerza nuestro sentido de pertenencia. Una frase de Bert Hellinger que me impacta es que “todos los grandes crímenes de la humanidad, se cometen con la consciencia tranquila”.  Cualquier grupo o persona que se enfrenta con otro, actúa desde su “buena consciencia”, porque su acción, su modus operandi, se desarrolla en base a un sentido de pertenencia primario, un sentido de estar haciendo justicia, que puede estar influido por lealtades invisibles hacia la familia de origen, o con algún familiar no reconocido, un excluido del sistema.

Ningún país, ningún pueblo, ninguna familia, se libra de esto, porque es algo esencial en la especie humana, e incluso a otras especies como señalamos en nuestro post sobre la teoría de los campos morfogenéticos de Rupert Sheldrake.

Desde este sentido de pertenencia las personas nos impulsamos hacia la acción, construimos nuestros valores, nuestras necesidades, conductas reflejas, y nuestra imagen del “enemigo” (todo aquello que atenta contra mi identidad).

El hecho de que hablemos de impulsos involuntarios o no-conscientes de lealtad y reconocimiento, no quiere decir que no seamos responsables de las consecuencias de lo que hacemos u omitimos, ni que las víctimas de un conflicto, inocentes, no deban exigir ser reparadas.

¿Cómo se sale de un conflicto con constelaciones familiares?

Para salir del conflicto es necesario que cada grupo enfrentado se conecte con algo nuevo y diferente. La pregunta sería: ¿estarían las partes involucradas dispuestas a construir la paz, dejando de lado la necesidad de pisar al otro, de venganza, revancha o de “hacer justicia”?

Este paso implica que ambos bandos, o todos los bandos que existan en un conflicto, sean capaces de conectarse con algo nuevo, totalmente distinto, implica dejar de lado la lealtad. Implica en parte una conexión con el vacío… de aquí que, para construir la paz y la reconciliación hace falta muchísima fuerza creativa. Para salir de un conflicto es necesario encontrar un lugar para “el otro”, “el diferente”, la otra religión, la otra cultura o el otro idioma… Sólo podrán reconciliarse quienes tengan ese coraje.

Las víctimas y los perpetradores

Finalmente, en relación a la pregunta sobre cómo se puede solucionar un conflicto con el enfoque de Bert Hellinger, es importante considerar que para que un conflicto se cierre realmente, las víctimas y perpetradores tienen que expiar y exigir la reparación. 

  • La expiación: Los asesinos o perpetradores quedan vinculados de manera indisoluble con sus víctimas. Por tanto, deben abandonar a sus familias y ponerse al lado de sus víctimas. Este paso parece duro, pero cualquier otro camino trae consecuencias nefastas para personas inocentes, a través de muchas generaciones.
  • Exigir la reparación: Las víctimas, una vez cometida la injusticia, rara vez se queda indefensa. No debe aferrarse a su “inocencia”, porque donde los inocentes prefieren sufrir antes que actuar, pronto hay más malos y víctimas que antes. Es erróneo aferrarse a la inocencia y la impotencia o cultivar la reivindicación y el derecho a estar resentido con el otro. Cuando la reparación se lleva a cabo, la víctima puede salir de su lugar de víctima.
  • La reconciliación auténtica: El inocente no sólo tiene derecho a la reparación y la expiación, sino incluso tiene la obligación de exigirlas. De lo contrario, se hace culpable de no haberse empoderado. Permanecer en un lugar de víctima, no ayuda a resolver un conflicto.

Hasta el aquí el artículo donde relacionamos las lealtades invisibles con la resolución de conflictos humanos desde el enfoque de Bert Hellinger y las Constelaciones Familiares. Esperamos que te haya gustado y recuerda que puedes dejarnos tus comentarios más abajo.

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