La epigenética y las constelaciones familiares se unen para comprender y ayudar a sanar las implicaciones trágicas en nuestro árbol genealógico. Las experiencias buenas o malas de nuestros antepasados se heredan a sus descendientes, provocando tendencias a ciertos comportamientos, hechos, enfermedades, etc.  Sin embargo, esta herencia no es determinante, ya que esta memoria se puede dejar atrás, en el pasado, a través de técnicas de sanación y del uso de la creatividad. La epigenética conductual explica por qué las constelaciones familiares funcionan.

Epigenética y constelaciones familiares: Las experiencias de generaciones anteriores pueden afectarnos.

Recientemente se ha observado que las experiencias que vive un organismo (un trauma, un aprendizaje, cierta dieta, etc.) pueden afectar genéticamente a sus descendientes. El descubrimiento del genoma humano aunado a la herencia de la biología darwiniana ha hecho que para muchas personas, algunos científicos incluidos, la genética sea vista como una especie de destino o determinismo –nuestra vida escrita en el libro de los genes.

Sin embargo, en los últimos años, con el desarrollo del campo de la epigenética, se ha demostrado que lo que somos y sobre todo lo que seremos no está del todo definido –la expresión de nuestros genes puede ser modificada por el entorno en el que crecemos, por nuestra conducta y algunos otros factores como el estrés, los pensamiento y nuestras creencias. Así que genes predispuestos al cáncer o al asma, pueden o no expresarse. En los últimos años se ha demostrado que la relación entre los genes y el medio ambiente es más importante que la presencia de genes individuales.

Epigenética y constelaciones

Queda claro que las experiencias de nuestros padres pueden manifestarse no sólo como principios psicológicos en nosotros sino también como expresiones genéticas novedosas. Esta transmisión de información epigenética a su vez sugiere que quizás sea posible que nosotros mismos desarrollemos voluntariamente cambios en esas tendencias, y podamos ser capaces de silenciar o expresar ciertos genes.

Según el controversial biólogo Bruce Lipton, la epigenética nos hace pasar “de víctimas a maestros de nuestra propia biología”. El trabajo de Lipton considera que nuestros pensamientos y creencias pueden modificar la expresión genética. Una actitud frente a la vida, de manera similar a como ocurre con el efecto placebo puede curar o desarrollar una enfermedad, según Lipton: “los cambios en comportamiento son suficientes para reprogramar tus genes vía químicos que afectan la actividad genética a corto plazo”. Lipton señala que el estrés, por ejemplo, afecta la expresión de genes relacionados a la inmunología, de esta forma impidiendo que el cuerpo se protega y regenere.

Otro concepto interesante que baraja Lipton es que existen campos energéticos de expresión genética que vinculan a los padres y a los hijos –esto es, más allá de la reproducción sexual existe una continua transmisión de información entre padres e hijos, tal que pueden verse afectados por una intimidad a distancia que los vincula más allá del nacimiento, haciendo de las enfermedades colectivos psicofísicos transgeneracionales. Para explicar esto último probablemente habría que recurrir a una teoría  de transmisión de información a distancia como la de los campos mórficos de Ruper Sheldrake.

Más allá de la epigenética: Crea tus propias conclusiones con las Constelaciones familiares

Más allá de lo que diga o demuestre la ciencia, la epigenética conductual es particularmente estimulantes. Nos empodera y responsabiliza de nuestro destino: todas las decisiones y los estímulos a los que nos exponemos pueden alterar radicalmente cómo seremos y cómo serán nuestros hijos, y nos pueden incluso liberar de la aparente tiranía de nuestros padres, de nuestro pasado y del guión que había escrito para nosotros la biología. Nuestra historia es una obra en progreso, escribiéndose a código abierto. En cierta forma ha cambiado el rol de un ser humano, en cuanto a su salud, de pasivo a activo, capaz de modificar lo que le puede llegar a suceder.

En las bases de las constelaciones familiares está la epigenética, e incluso otros enfoques científicos que siguen descubriendo nuevos horizontes. Sin embargo, ningún fundamento teórico reemplaza a la experiencia que se logra cuando se atraviesa un proceso de sanación con constelaciones familiares. La epigenética y las constelaciones familiares seguramente tendrán en el futuro un encuentro aún más cercano, de todos modos, por ahora, aprender desde la experiencia personal es mucho más fuerte que desde la experiencia intelectual.

Fuente: El ADN no es destino. La epigenética y el campo dinámico

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